El peso de la tentación

”Marina se sentía llena de entusisasmo, como le sucedía cada vez que inicaba una dieta, probaba un nuevo medicamento, comocía un nuevo dietólogo”.
En el momento en que se interna en el centro de adelgazamiento Las Espigas, Marina tiene algo más de cuarenta años y pesa algo más de noventa kilos. Cansada de dietas fallidas, asustada de su descontrol, confía en que logrará el cuerpo esbelto con el que sueña desde la adolescencia.
Los pacientes entran en Las Espigas por voluntad propia y tras pagar una fortuna, pero les exigen mucho más si se van antes de terminar el tratamiento. A cargo del Profesor, carismático y bastante sádico, los métodos son severísimos: dietas hipocalóricas -casi ayunos totales- y brutales planes del ejericio físico. Un grupo de vigiladores se encarga de hacer cumplir las reglas, mientras los internados inventan estrategias para eludir la presión. Lejos de su marido y sus hijos, Marina se debate entre el deseo de bajar de peso y la añoranza de su vida pasada. La aparición de Alex, donjuán obeso y seductor, añade un elemento inesperado a su extraña aventura.
El peso de la tentación explora el comportamiento de un grupo de personas obligadas a convivir en un ámbito cerrado. Esta novela atrapante y pesadillesca cuestiona la búsqueda de la apariencia perfecta que, a falta de otras utopías, rige la sociedad moderna.